Uno de los principales retos de una empresa que empieza en un mercado es ser competitiva. La competitividad es un requisito esencial para tener una actividad sostenible...
El pasado Sábado 10 de Noviembre de 2007, se celebró la Cumbre Iberoamericana. En dicha reunión, tuvo lugar un desagradable incidente, que por suerte, solo se materializó en palabras.
Por lo que dan a entender los medios de comunicación, dicha Cumbre tenía como finalidad la de criticar y reprochar la permanencia de empresas españolas en los distintos países latinoamericanos, tal y como hizo el Presidente nicaragüense Daniel Ortega, hasta el punto de que el Presidente venezolano Hugo Chávez descalificó al ex-presidente español, Jose María Aznar, llamándole (tres veces consecutivas) "fascista".
Ante estas declaraciones de Chávez (el cual se jarte de ser nombrado democráticamente como Jefe de Estado) el Rey Juan Carlos reprimió estas aberrantes declaraciones con tan solo cinco palabras: ¿por qué no te callas?
Por otra parte, el Presidente de España, Rodríguez Zapatero, invitaba a Chávez a la calma y a manifestar todo tipo de discrepancias sobre ideas y comportamientos sin hacer uso de una descalificación (gravísima) hacia la persona.
Tanto la actuación del Rey Juan Carlos como la del Presidente Zapatero, resultan totalmente correctas; tal vez, la actuación del Rey no tuvo unas formas muy diplomáticas, pero mientras en los países europeos, y entre ellos España, se hacen esfuerzos por paliar y remediar los lastres de la Segunda Guerra Mundial y de las desagradables consecuencias de los diversos regímenes por entonces existentes, otros centran sus esfuerzos en poner impedimentos a ello. Por otra parte, acusar a una persona de fascista es algo que debe considerarse como muy grave, y en mi opinión, la diferencia entre Hitler, Mussolini y Franco con respecto Jose María Aznar es más que abismal.
Se podría decir que, en términos generales, tanto la Cumbre Iberoamericana como las declaraciones de Hugo Chávez fueron, no solo un insulto a las empresas españolas y a Jose María Aznar (por parte de este último), sino la puesta en marcha de un proceso de nacionalización a la fuerza de todas las empresas españolas allí ubicadas.
Finalizada la Cumbre, y conocidos los percares, Jose María agradeció al Rey Juan Carlos y al Presidente Zapatero por defenderle en su nombre ante terribles declaraciones.
Por el contrario, aquí en España, el Presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, opta por calificar el incidente como fruto de una política exterior que ha dilapidado la influencia y el prestigio de España. Mientras que, por el lado contrario, el Presidente de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, califica la actuación del Rey como vergonzosa.
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