El coste económico de la emancipación para la juventud del Siglo XXI
escrito por quela
jueves, 03 de abril de 2008
Como no debería ser menos, en una página como la nuestra formada íntegramente por jóvenes economistas, se hacía necesario un análisis de los muchos retos que sufre nuestra generación a la hora de tomar la primera de las decisiones más importantes del mundo adulto: la emancipación.
Muchos jóvenes de nuestros días intentan independizarse, pero la multitud de gastos que asaltan a una no copiosa nómina, como el acelerado proceso inflacionista de los últimos tiempos en productos agrarios y no tan terráqueos como la vivienda son el aliciente perfecto para un mal denominado “apalancamiento”.
Un joven de nuestros días tiene varios quebraderos de cabeza para llegar a final de mes, como casi todas las familias, pero con la desventaja de contar con un solo sueldo.
Inicialmente podemos presuponer que un joven recién licenciado, con idiomas, master etc, podría englobarse en la nueva modalidad social, “mileurista”, es decir, persona que no gana más de mil euros al mes. A ese nivel de ingreso se van descontando multitud de gastos.
El primero viene en forma de ladrillo. El alquiler. No la hipoteca, porque prácticamente supondría casi la totalidad de nuestro sueldo. El alquiler de una habitación depende de la ciudad en que se encuentre, la zona geográfica, el espacio propio de la habitación, gastos derivados de electricidad, agua, gas, teléfono, e Internet (opcional), pero muy necesario en nuestra sociedad de la información. Pongamos un ejemplo de 350 por una habitación en un barrio sencillo en Madrid y otros 40 euros más al mes en gastos derivados de la convivencia, como los indicados anteriormente. En total 390 euros de media.
Sumemos el transporte. Depende de en qué zona se viva de Madrid, por ejemplo, se puede pagar desde 42,10 euros por un abono adulto en la zona A, es decir, en el centro, hasta 101,70 euros si se reside en zona E2, según tarifas para 2008 del Consorcio de Transportes de Madrid. Elijamos la zona más barata y pensemos que nuestro piso de casi 400 euros al mes en la Capital por lo menos nos compensa en transporte.
Gastos derivados de la nutrición. Este gasto puede variar mucho dependiendo de qué tipo de alimentación lleve la persona en análisis y de dónde adquiera los productos. Un ejemplo de hoy mismo. En un supermercado frecuentado por muchos que terminan sus jornadas laborales a altas horas y no están en pleno centro de la ciudad, el Corte Inglés es una opción, aunque más costosa, viable si tu vida laboral no concilia con tus necesidades domésticas. Hoy Jueves, 3 de Abril costaba, por ejemplo, la manzana golden a 2,75 €/Kg, el lenguado a 26,95€/Kg, el tetrabrick de leche entera Lauki a 0,97€ o Central Asturiana 0,98€, u otros ejemplos sobre productos estrella de las últimas subidas, son la pistola de pan, 0,60€, o el kilo de pollo entero a 2,70€/Kg. Pero hay otra forma de adquirir la cesta de la compra, simplemente planificando las compras y realizándolas en horarios de fin de semana. En un supermercado Hiper Usera, los mismos productos cuestan: la manzana golden a 1€/Kg, el lenguado a 18€/Kg, el tetrabrick de leche entera Lauki a 0,95€ o Central Asturiana 0,98€, u otros ejemplos sobre productos estrella de las últimas subidas, son la pistola de pan, 0,70€, o el kilo de pollo entero a 2,50€/Kg.
Según la Consultora TNS Worldpanel cada español gasta 4.075 euros al año en la cesta de la compra. Por ende, la cesta de la compra mensual supondría unos 340 euros en media.
Por ahora tenemos un total de gasto de 772,1 euros. Sólo nos quedan 227,9 euros para el resto de consumos. Si trabajamos y necesitamos una ropa adecuada o simplemente para vestirnos de manera informal necesitaremos gastar en ello. El gasto en textil y calzado es importante, según datos recogidos en las "Estadísticas Históricas de España en los siglos XIX y XX"; el 28% de nuestra renta se destina a ropa y calzado. Si tenemos en cuenta que un mileurista no podría despilfarrar semejante cantidad con su sueldo, podemos recalcular la estimación e indicar que de esos 280 euros asignados inicialmente, podría desembolsar en ropa y calzado cerca de 80 euros al mes.
Otro punto álgido en la economía de la juventud es el móvil. Ese amigo que está disponible previo pago o dinero en nuestra cuenta bancaria, implica un pellizco nada desdeñable de nuestra asignación salarial mensual. Los operadores no son muchos, pero las combinatorias de actuales y pasadas promociones hace inviable poder indicar con exactitud un dato del gasto medio de la juventud. Pero aún así, podemos encontrar en el mercado virtual estudios como el presentado por La Federación de Consumidores en 2007, dónde denuncia la situación abusiva y de nula competencia entre Orange, Vodafone y Movistar, en comparativa con el resto de precios y operadores europeos. Igualmente, indica que por ejemplo, el gasto medio de un usuario de Vodafone es de 33,26 euros mensuales. Igualmente, podemos pensar que las variaciones de gasto entre los otros operadores no deben de ser altas no sólo por la escasa competencia entre las mismas, sino porque cuando un operador realiza una campaña de promoción, no es extraño que en los días posteriores la competencia realice actuaciones de un calado similar.
Normalmente, en la vida cotidiana de cada mes siempre pueden surgir gastos extras, como el mantenimiento de lentes de contacto o en su defecto mantenimiento o cambio de lentes ópticas, medicaciones de largo tratamiento o coyunturales, compras de utensilios domésticos y demás cuestiones diarias.
Si suponemos que al ser jóvenes tenemos una vista de lince,estamos más sanos que una roca y no necesitamos nada para la casa, que para eso ya está la despensa de mamá, nuestro gasto hasta ahora asciende a 885,36 euros. Sólo nos quedan 114, 64 euros para el resto de actuaciones juveniles.
No he querido introducir el pago de los vehículos que muchos jóvenes adquieren a 36 cuotas, 60 cuotas, y casi tardan más en pagar el coche que en cambiarlo por otro, debido a que su mantenimiento se hace inviable según están los precios de los mismos con respecto a los salarios.
No obstante para aquellos cuyos gastos sean inferiores a los que yo he indicado quizás podrían adquirir, por ejemplo, uno de los coches más demandados por los jóvenes españoles como un Audi A4 Diesel 2.0 TDI 6 Vel,. 20.000 Km al año, en 48 meses y con pintura metalizada por 578.00 € al mes en la modalidad de renting, o versiones menos elevadas como el Ford Fiesta Diesel 1.4 Tdci Ambiente, 20.000 Km al año, en 48 meses con el Paquete Ambiente y pintura metalizada, por 267.00 € al mes también en renting. No hay que obviar que si se quiere comprar un coche vía préstamo personal, no sólo hay que pagar por comisiones y cuotas, sino también, gasolina, seguros, impuestos, reparaciones, y demás utensilios propios del vehículo.
Personalmente, me quedo con la opción de transporte público. Es más fácil para moverse en metro por el centro que en vehículo privado, contamina menos, menos caro y más seguro.
Sólo nos quedará para ir de cañas con los compañeros, gastos de viajes y salidas varias unos 114,64 euros. O como una servidora, que prefiere orientarlos al ahorro. Como diría uno de los más grandes economistas de las historia John Maynard Keynes, el ahorro previsto de las economías domésticas es igual a la inversión planeada del resto de agentes económicos. Me gusta pensar que a parte de poder obtener algo de rentabilidad (no mucha ya que lo bancos son lo que son gracias a no dar nada a cambio de mucho), es una forma de introducir liquidez en el mercado inversor y ayudar a que futuros jóvenes puedan adquirir su primera vivienda, gracias a mi tenencia monetaria en cuentas bancarias o en depósitos de los que mayormente se lucran las propias entidades y nosotros, puros prestamistas, nos quedamos con las migajas de nuestro esfuerzo ahorrador.
En definitiva, los jóvenes son gente intrépida que buscan casas a precios asequibles para compartir entre dos, tres o hasta cuatro, que se hacen amiguetes porque la asignación da para botellones en casa o en la calle con el resto de mileuristas.
Sólo de una cosa no podemos quejarnos los jóvenes independizados del hogar familiar. Nadie tiene que estar esperándote en casa para decirte, cariño, ¿qué hora son éstas de volver a casa?. Evidentemente quién realiza esta pregunta no es otra que tu queridísima madre, mosqueada de nuevo porque has llegado a las ocho de la mañana, después de estar con tus amigos en algún parque, que el presupuesto no da para más, y que encima te diga: “Ay!, ya me echarás de menos cuando te vayas de casa!”...Pues va a ser que no.
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