Hace unos días se pudo leer en los diferentes medios informativos, prensa, radio, televisión… previsiones a la baja sobre el crecimiento del PIB en España para los siguientes años, y especialmente hacían referencia a la previsión para 2008, que la cifraban entorno al 2,2%.
Posteriormente a la divulgación de estos datos, el actual Ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, hacía unas declaraciones dónde apuntaba “que crecer una décima más o menos no significaba nada”.
Como ustedes comprenderán tal falta de sintonía con las teorías de crecimiento endógeno, Solow, o simplemente, la falta de utilización de un excel es algo que sorprendió a propios o extraños que entiendan algo de economía, o tengan simple cordura lógica.
Sabemos desde hace muchos años que si tenemos cien pesetas, o bueno, actualizando la moneda, un euro, y nos dan por él 2,2% cada año, al final de mismo tendremos 1,022 céntimos de euro, y así año tras año incluyendo cada vez como capital inicial, el euro primero y los intereses generados anualmente, podremos obtener más que esos 0,022 céntimos iniciales.
Si se desea saber la cantidad de dinero a percibir al cabo de “t” años, sólo tendría que elevarse dicha cantidad al número de años que deseemos conocer (ver fórmula). Este tipo de concepto matemático se conoce en el argot económico como capitalización compuesta.
Si traspasamos este concepto al crecimiento de un país, podemos estimar conociendo el PIB español, la diferencia, más que notable, entre crecer al 2,2% o al 2,3%.
Obteniendo el PIB español, de las cifras que ofrecen centros estadísticos como Eurostat o el propio INE, valoramos para el año 2008 un PIB cercano a los 980.954.000.000,00 €. Para hacernos una idea, el superávit presupuestario del Gobierno para el pasado año fue del 2,2%, entorno a 21.580.988.000,00 €.
Imaginemos ahora que desde este año hasta dentro de cinco años, por ejemplo, sólo crecemos al 2,2%, y también hagamos simultáneamente la simulación de crecer esa décima de más que tan poco valor le ha dado el señor Solbes.
El cuadro que está inmediatamente encima de estas líneas nos indica como año base (Valor primero en Columna Crecimiento 2,2%), el valor del año 2008, 980.954.000.000,00 €. Conforme los años van transcurriendo –el segundo año hace referencia a 2009, el tercero a 2010, y así sucesivamente hasta que t=50, nos transporta al año 2058- la diferencia observable salta a la vista de forma sencilla.
Para que el lector no tenga que hacer cálculos se ha realizado estas diferencias anuales que indicábamos en las líneas anteriores.
La cantidad de dinero que el PIB deja de obtener por crecer una décima menos en 2008 es de 980.954.000,00 € (Columna Diferencias 2,3-2,2, primera fila), lo que supone una proporción con respecto al PIB del 2008 del 0,1% (Columna Diferencias 2,3-2,2 % PIB 2008, fila primera).
Ustedes pensarán que esa cantidad es mucho, y es cierto. En la composición del PIB está presente los tres sectores económicos, sector primario (Agricultura, pesca, ganadería…), Industria y Servicios, que incluye multitud de actuaciones que realizan y reciben las empresas entre sí y representa un alto valor añadido en las economías desarrolladas como la española.
Igualmente, los agentes económicos que han generado estas rentas en dichos sectores son familias, la proporción más importante, sector privado o empresas y sector público. En este último quiero centrar mi atención.
En el sector público, como en el resto de agentes económicos, coexisten las entradas de dinero (Impuestos, deuda pública…) y salidas(transferencias públicas, subvenciones, inversiones públicas…). Y dicho saldo es conocido como superávit (Diferencias positivas) o déficit público (Diferencias negativas).
Como se ha anunciado a bombo y platillo, las elecciones presidenciales estaban a la vuelta de estas cifras, el superávit público para 2008 ha sido el 2,2% del PIB. A partir de este dato, es sobre el que me gustaría hacer el mismo estudio y comprarlo con las medidas llevadas a cabo por el Gobierno para intentar paliar la actual coyuntura de crisis.
Como pueden comprobar las cantidades no son para dejarlas en el olvido. Son más de 21 millones de euros de pérdidas sólo en el primer año, únicamente por no crecer la décima menos que según Solbes “No significan nada”. (Columna Diferencias Superávit 2,3-2,2, primera fila).
Las actuales medidas propuestas y presupuestadas por el actual Comité Ejecutivo del Gobierno para paliar las consecuencias en materia económica para éste y los próximos años como consecuencias de la reciente crisis financiera y real, se estima que suponen más del 50% del superávit del Estado.
La cifra se acerca a los 10.790.494.000,00 €, de los cuáles sólo los famosos 400 euros que podrán deducirse en la declaración de la renta suponen un coste de 5.698.000.000,00 €, según cifras del Gobierno.Si tenemos en cuenta esta última medida y suponiendo que la economía crece esa décima más, es decir, crecer al 2,3% en vez del 2,2%, en los primeros cinco años el monto total se estimaría en 2.598.633.140,46 €. Y ustedes se preguntarán, ¿Ésto es mucho o poco…?
Hagamos una simple comparación. Si comparamos esta cantidad con la gastada por el Gobierno en pagar los cuatrocientos euros en la declaración de la renta, podrían financiarse el 2% con las cantidades extra que la economía obtendría si se creciera esa décima más de forma anual y según un modelo de capitalización compuesta descrita en las líneas iniciales de este artículo.
En definitiva, desde el punto de vista económico y matemático, crecer una décima más o menos, no implica una simple cifra más, sino una cantidad significativa que puede ayudar en momentos poco agraciados como los sucedidos en la actualidad. No son grandes cantidades pero ayudan a solventar turbulencias cuando la situación lo requiere.
Señor Solbes, creo que necesitaría pasarse por alguna de las clases de crecimiento económico de cualquier Universidad española, o más bien un simple Excel, como el utilizado por esta modesta economista, y se daría cuenta, que una décima más en el crecimiento del Producto Interior Bruto de un país desarrollado puede significar aumentar las prestaciones sociales, o aumentar las subvenciones o simplemente tener un colchón para posibles coyunturas peores.
Quiero pensar que este lapsus teórico, es sólo consecuencia de un argumento meramente publicitario y partidista para calmar los ánimos, y quitar hierro al baile de cifras que tan acostumbrados nos tiene. Sino es así, espero sinceramente que lo sea, échele un vistazo a las teorías del crecimiento económico tradicionales dónde lo indicado en estas líneas le serán muy clarificadoras.
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