Ana Vico es la coordinadora del stand “La Galería del Joven Coleccionista”, un espacio privilegiado que recogerá piezas con un precio inferior a 3.000 euros, pero con un acreditado valor histórico y artístico.
Interesante el discurso del Presidente de la UTECA , Alejandro Echevarría, en el Hotel Wellington el pasado 6 de Noviembre acerca del mercado audiovisual en España
Una oferta atractiva de empleo en Inglaterra, mails, cuentas corrientes, envíos monetarios… y detrás toda una trama de blanqueo de dinero, ¿quién es quién en el juego del tráfico del billete verde?
Forwards y futuros, dos opciones aconsejables en época de turbulencias petrolíferas
escrito por quela
miércoles, 09 de julio de 2008
En el mundo de las finanzas la incertidumbre es uno de los peores problemas con los que se enfrenta el inversor, amén de otras cuestiones como la asimetría informativa y los acuerdos de colusión tácita, villanos que disfrazan estrategias e inversiones a merced de los caprichos de sus directores generales.
Forward y Futuros son dos instrumentos muy parecidos, pero disímiles con matices a veces lo suficientemente importantes como para tener en cuenta cuando nuestro negocio tiene la friolera de numerosos ceros. Los Forward y futuros se giran en torno a precios de acciones, tipos de interés y de cambio.
Un Forward es un contrato o convenio por el que se pacta la compra-venta de una cantidad determinada de un activo, en una fecha futura estipulada, a un precio acordado en el momento de formalizarse el convenio o contrato.
En el contrato del Forward se estipula la cantidad del activo, la fecha de vencimiento y el precio. A día de contrato, el comprador se obliga a comprar y el vendedor se obliga a vender. En la fecha de vencimiento, al cabo de “t” periodos temporales, se produce la transacción con el intercambio de la cantidad de activo subyacente por el precio estipulado. Durante el tiempo transcurrido desde el momento de firma del convenio hasta la realización propio de la transacción, coexiste en la vida de la operación un riesgo de liquidez asociado a la posibilidad de que en el momento de vencer la operación se produzca un riesgo de incumplimiento por imposibilidad de hacer efectiva la cantidadestipulada en el contrato.
Por otra parte, los contratos de futuros implican obligaciones y derechos contractuales esencialmente similares al contrato de Forward, pero la diferencia estriba en la propia organización del mercado.
En el siguiente cuadro se puede observar de forma muy clara las principales diferencias entre estos dos instrumentos financieros.
Elaboración propia.
En los mercados de futuros, la estandarización de los contratos corresponden todos a la misma cantidad (y calidad) y a las mismas fechas. Si un agente desea cantidades o plazos distintos sólo podrá utilizar el mercado de futuros para una cobertura parcial asumiendo el riesgo residual (riesgo de base). A cambio de ello, se posibilita la liquidez del mercado.
El sistema de depósitos de garantías en la apertura de una posición, ambas partes contratantes deben depositar unas garantías que sirven para eliminar el riesgo de incumplimiento. Estos depósitos se establecen en función de la volatilidad de los precios y de la fluctuación máxima permitida en una sesión a la cotización de los contratos.
Una cámara de compensación se subroga jurídicamente en la posición contraria a la de cada parte contratante.
Elaboración propia
Desde el punto de vista económico lo relevante es la determinación del volumen y del precio de la transacción. La transacción jurídica la realiza cada parte con la cámara de compensación. En los mercados no se conoce quién da la contrapartida en la realización de una transacción.
La cámara de compensación calcula la posición abierta, garantiza el cumplimiento de los contratos, liquida diariamente pérdidas y ganancias, determina el conjunto de activos entregables, y liquida contratos de vencimiento.
En la actualidad los contratos o convenios Forward y Futuros son utilizados muy activamente en los mercados financieros con productos muy volátiles y con una extraordinaria capacidad de especulación. El petróleo es actualmente la estrella de los mercados de futuros, acompañado de las materias primas utilizadas en la realización de biocarburantes.
Según datos de CincoDías, en Enero del 2000, los especuladores controlaban el 37% de los contratos sobre el crudo West Texas Intermediate en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), y el resto estaba en poder de los contratantes de cobertura física, como refinerías y aerolíneas, que necesitaban protegerse de un alza en el coste de las entregas de combustible.
En Abril de este año los especuladores controlaban el 71% de los contratos, según datos proporcionados a la Comisión de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes por la Comisión de Operaciones de Futuros de Materias Primas (CFTC, siglas en inglés).
La propia naturaleza y necesidad de las economías desarrolladas requieren de cantidades sustanciales de petróleo en la multitud de diversos procesos a lo que se le somete. El petróleo está presente en nuestra ropa, cosméticos, carburantes, calefacciones, medicamentos, envases, pinturas, ordenadores y un infinito etcétera.
Si con un bien primario muy necesario para la correcta interacción de los distintos agentes económicos y la correcta andadura económica se juega a obtener la rentabilidad más alta sin tener en cuenta las consecuencias económicas, las secuelas pueden ser muy severas e inclusive irreversibles.
Hace sólo unas semanas, George Soros, famoso especulador y filantrópico, según algunos, indicó en una entrevista al Financial Times “que el petróleo no debería ser un activo financiero”.
El nacimiento de fondos que replican el de los índices de materias primas ha convertido a éstas en meros productos que ofrecen posibilidad de ganar dinero. Esta es una de las consecuencias, según en mi opinión, del auge galopante en la cotización del barril de Brent, sin olvidar la invariable oferta y creciente demanda.
Según Soros “comprar índices de materias primas recuerda inquietantemente a la moda del insurance portfolio (comprar activos como coberturas ante posibles caídas de las acciones) que llevó al crash de 1987”. Comprar estos índices no replica instrumentos de inversión tradicional como acciones, bonos u otros. No son assets class, sino mercados de profundo calado económico si finalmente, las autoridades estatales o especuladores, ejercen el peso suficiente para desequilibrar la balanza y con ella la economía mundial.
Ser inversor no es sólo saber en qué invertir y obtener una rentabilidad, es saber que obtener beneficios superlativos en la actualidad a través del derrumbe de la economía internacional no es buen negocio, porque es pan para hoy, pero hambre para mañana.
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