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Beijing 2008: La rentabilidad de los Juegos Olímpicos en profundidad
escrito por quela
lunes, 11 de agosto de 2008
Oro, plata y bronce son las medallas que todos deseamos para los deportistas nacionales. La organización de los Juegos Olímpicos en Beijing 2008 pretende ser un oro olímpico inalcanzable, no sólo en espectáculo sino en rentabilidad económica. Como el buen refrán recuerda, no es oro todo lo que reluce, y Pekín pretende hacer sombra al cercano imperio del sol naciente.
Desde 2002, la inversión a realizar por las autoridades chinas se estimó en un coste de 280.000 millones de yuanes (34.000 millones de dólares) en los siete años anteriores a la celebración de los Juegos Olímpicos, creando 700.000 puestos de trabajo y generando unos beneficios de 1,4 billones de yuanes (170.000 millones de dólares).
Según el plan de “Desarrollo Sostenible Pekín 1998-2007”, el coste de las medidas medioambientales se estima en 12,2 mil millones de dólares, gastados hasta el momento 3,6 mil millones. El plan conforma la realización de 20 proyectos claves y un número de medidas de anticontaminación, como retiro o modificación de fábricas, conversión de negocios de carbón a gas, y plantación de árboles.
El proyecto “Olimpiada Verde” está compuesto de 14 áreas, al igual que un Parque Forestal de 760 hectáreas.
El presupuesto fuera de la financiación del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos (Non-OCOG, por sus siglas en inglés), cubre el desarrollo ambiental de caminos, ferrocarriles, aeropuerto y gastos locales estimados en 14.256 mil millones de dólares.
La inversión total en instalaciones médicas ha costado cerca de 400 millones de dólares. Se habilitarán 3.000 nuevas camas en el Hospital General de Pekín, que fue construido cerca del Estadio Olímpico en 2004.
El personal de seguridad requiere de 80.000 efectivos, de los cuales 50.000 son voluntarios. El OCOG tendrá una Comisión de Seguridad que consistirá en representantes del Ministerio Público de Seguridad, la Oficina de Título público de Pekín y los distintos cuerpos dePolicía Armada.
Los medios de comunicación serán acomodados en 10.000 habitaciones cerca del estadio Olímpico. El coste de las habitaciones oscila entre los 100 – 160 $ por día, incluyendo el desayuno y los impuestos.
La infraestructura de transporte ha sido desarrollada durante los 7 años anteriores bajo proyectos municipales que incluyen: una tercera pista de aterrizaje y una terminal adicional para el aeropuerto moderno cerca de la ciudad; ocho líneas ferroviarias principales que conectan la ciudad con otras provincias; más de 11 carreteras principales, construyendo 228 kilómetros de nuevos caminos; cinco líneas de metro, además de las 2 líneas existentes. En definitiva, el transporte “non-OCOG” tiene un presupuesto de 3,7 mil millones de dólares. Todos los proyectos han sido aprobados por el Gobierno Municipal de Pekín.
Éstos son algunos de los costes que supone la organización de unos Juegos Olímpicos. La contrapartida llega por la parte de los ingresos.
El 42 % de los ingresos provendrá del patrocinio local, licencias, proveedores oficiales, monedas y filatelia, loterías, ventas de entradas, donaciones, disposición de activos y otros.
Los precios de las entradas para el día inaugural se estiman en 1.000 dólares. La aprobación gubernamental para la venta de la lotería olímpica supondrá unos ingresos cercanos a 26 millones $ por año, en torno a 180 millones $ en total.
Los ingresos esperados de patrocinios locales y los proveedores, de 150 mil millones de dólares, fueron considerados como modestos dado el tamaño del mercado.
En definitiva, China planeó los Juegos Olímpicos con un presupuesto de 37.100 millones de dólares, lo que significa alrededor del 40% de todo el presupuesto ejercido en las ediciones de los Juegos desde Montreal 1976 a la fecha, según la CNNExpansion.
A pesar de los datos oficiales facilitados por el Gobierno Chino, se espera que estos Juegos Olímpicos aporten un beneficio superior a los 185,5 millones de euros, según los cálculos del Comité Olímpico Internacional (COI). Los organizadores chinos rebajan la cifra a 13,3 millones de euros. El optimismo del COI se asienta en datos como los que aporta el sector comercial, que ya había pulverizado todos los récords a unos meses del evento. Alrededor de 50 empresas, nacionales y extranjeras miembros del Comité Organizador de los juegos (BOCOG), junto con los patrocinadores del COI han desembolsado un total de 900 millones de dólares, un 45% más que en Atenas 2004.
La teoría económica propia de todos los JJ.OO hace anómala la existencia de superávit tras las inversiones realizadas para el evento. Ejemplos existen muchos.
La economía de Corea del Sur creció en 1987 un 11%; en el año de las Olimpiadas su Producto Interior Bruto (PIB) se expandió a la misma tasa. Sin embargo, en 1989 la economía de la nación asiática redujo su ritmo a un 7% y en 1990 se recuperó con un 9%.
España, que celebró las Olimpiadas de Barcelona, que representa alrededor del 25% de la economía nacional, creció un 3% en 1991, en el año Olímpico su economía subió 0.9%, pero en 1993 cayó un 1% y logró recuperarse algo en 1994 al crecer un 2%.
Australia, por su parte, registró el mayor crecimiento un año antes de los Juegos, creciendo al 4%, mientras que en el 2000 su evolución fue menor, 1.9%, y no fue hasta 2001 cuando logró recuperarse, situándose en un 3.8%. Sidney aporta un 25% a la economía.
Grecia tuvo el mejor resultado. Un año antes y durante la celebración de las olimpiadas su economía creció al 5% anual, y en los dos años siguientes creció un 4%, según datos del Banco Mundial, OCDE y estimaciones del FMI.
Estas debacles no son ajenas a la prensa internacional. The Economist publicó un artículo donde rogaba de forma envenenada: 'Háganle un favor a Londres: concedan las Olimpiadas a París'. A The Economist no le convencen los argumentos sobre las bondades económicas de las Olimpiadas.
El European Economic Outlook, de PricewaterhouseCoopers, publicó un análisis de los resultados económicos de los anteriores Juegos Olímpicos. Así, los juegos de Munich y Montreal resultaron un desastre financiero; en el caso de Montreal, de 1.200 millones de dólares. Sus ciudadanos siguen pagando el agujero, 30 años después, con impuestos especiales.
Por el contrario, Los Ángeles y Seúl ofrecieron abultados beneficios. Los resultados de Los Ángeles dieron lugar a la leyenda que dice que las Olimpiadas resultan, necesariamente, una buena inversión. Como consecuencia, aumentó el número de ciudades interesadas en albergar unos Juegos Olímpicos. Y se dispararon los costes.
La literatura académica disponible da la razón a The Economist y critican las Olimpiadas a cualquier precio, como se comenta en Cincodias.com. Según Robert Baade, economista especializado en eventos deportivos: “los comités organizadores suelen exagerar los efectos positivos de los Juegos Olímpicos; pretenden así asegurar los fondos públicos necesarios y convencer a la opinión pública. Lo pintan de color de rosa”. Baade advierte también que no está claro que los efectos económicos de las Olimpiadas, a corto o largo plazo, sean suficientes para cubrir los gigantescos costes. De hecho, podría producirse un efecto sustitución; “el incremento de actividad económica en la ciudad anfitriona se produciría, como en el caso de Sydney, a costa de un descenso de actividad en otras ciudades del mismo país”.
Por supuesto, no todos pierden. John Lucas, catedrático en Penn State University, y especialista en la historia de los Juegos Olímpicos, lo tiene claro: “Las Olimpiadas actuales operan en dos niveles: números rojos para el contribuyente y extraordinarios beneficios para contratistas y otros grupos de presión”. No es sorprendente que, al ser consultados recientemente, los neoyorquinos se manifestaran a favor de la celebración de los Juegos Olímpicos en su ciudad. Siempre y cuando, éstos no fueran sufridos por el erario público, como en Los Ángeles.
China tiene ahora la prueba de fuego, aunque si bien Pekín representa alrededor del 4 o 5% de la economía de la nación su crecimiento sorprende a todo el mundo: 11,4% en 2007 y entre 10 y 11% en los tres años anteriores.
El interés del Gobierno chino no se deriva del plausible superávit tras la emisión de los Juegos. China busca que los Juegos Olímpicos resulten el mejor aparador para que los líderes del Partido Comunista de China (PCC) muestren al mundo el perfil exitoso de su modelo económico.
Según el experto, Leopoldo Pons, experto en economía internacional, explica en Cincodias.com que “el impacto mediático del deporte va a suponer un antes y un después” en la actividad económica de China. “Hasta ahora ha sido un país cerrado donde las inversiones han estado muy controladas por la administración y el poder político. La apertura que se inició hace unos cinco años tiene ahora una penetración importantísima que necesita de un cambio de escenario. El impacto mediático de los juegos busca atraer las inversiones hacia el interior y hacer más visible el mercado interno”, señala.
Y en Barcelona´92… ¿Pasó lo mismo?
El coste total de las olimpiadas de Barcelona 1992 fue de 6.727,93 millones de euros, de los que 5.749 millones salieron de las entidades privadas y públicas y el montante restante 978,93 se extrajeron del programa COOB (Comité Organizador de las Olimpiadas de Barcelona), análogo al que organiza los Juegos Olímpicos de Beijing.
El destino de los recursos económicos se repartió en 223 millones de euros para el apoyo a la familia olímpica; 149 en tecnología; 138 millones en estructura de apoyo; 112 para gestión comercial e imagen; 110 en prensa, radio y TV; 84 para competiciones; 81 en instalaciones y adecuación de entornos; 54 para ceremonias y actos culturales y, por último, 28 en seguridad.
El origen de la financiación de los recursos económicos aplicados a la organización y las obras de los JJ.OO se distribuyen entre inversiones a cargo de los Presupuestos Públicos (1.957 millones €); inversiones empresas privadas (1.881 millones €), COOB´92 (1.098 millones €), inversiones empresas del Estado (784 millones €), Holsa - Crédito y amortización a cargo Estado y AB (676 millones €), Holsa-Ingresos propios (254 millones €) y 78 millones gracias a las transferencias del Estado al COOB'92.
El impacto económico total fue de 18.678 millones de euros, 7.005 en impacto directo y 11.673 en impacto inducido.
El modelo de JJ.OO creado para Barcelona´92 fue un modelo dinamizador del turismo, remodelación de la ciudad e impacto internacional, pero supuso un golpe importante para las arcas del Estado y la Comunidad de Cataluña.
En el siguiente informe se describe a Barcelona como “el mejor ejemplo de renovación urbana y un explosivo crecimiento de turistas después de los Juegos. De los 1,7 millones de turistas en 1992, Barcelona alcanzó los 3,14 millones del 2000 y a los nada menos que 7,2 millones de turistas en 2007”.
Encontrando la contrapartida en el Informe del auditor general Tony Harris publicado en 1999, donde indicó que Barcelona publicó un déficit de unos 100 millones de dólares, aunque se estima que la cantidad pudiera ser considerablemente mayor.
Personalmente, tengo serias dudas acerca de las bondades de la celebración de unas olimpiadas para una ciudad. No creo que se obtenga de forma forzosa una ventana de oportunidades y rendimientos suficientemente positivos como para compensar las fuertes inversiones que se requieren para la remodelación total que asombre al mundo, y no caer en una deuda que ahogue a las futuras generaciones de contribuyentes.
En definitiva, los ingresos que han generado los distintos eventos olímpicos han sido especialmente rentables para el COI que ha obtenido unos ingresos de 74,3 millones entre Turín 2006 y Beijing 2008.
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