|
Hace unos días alguien me preguntaba si el PIB era una buena medida para cuantificar la riqueza de los ciudadanos de un país. Es evidente que el Producto Interior Bruto es un concepto macroeconómico que no tiene porqué reflejar con exactitud la riqueza de los habitantes de un país y tiene otras misiones dentro de la Contabilidad Nacional. Si queremos hacer una comparación más homogénea, deberíamos utilizar el PIB per cápita, que supone dividir el PIB por el número de habitantes de un país.
Es más, si quisiéramos afinar más nuestra comparación, deberíamos utilizar el concepto de paridad de poder adquisitivo (PPA), término que tiene en cuenta las variaciones de precios y elimina la ilusión monetaria producida por la variación de los tipos de cambio. Se acerca así a nosotros el concepto del coste de la vida. Como bien sabemos los economistas, los indicadores que se elaboran desde un punto de vista teórico tienen varios problemas. De una parte, la complejidad para homogeneizar los términos y para cuantificarlos. De otra, la dificultad para establecer modelos económicos que predigan con exactitud. Los especialistas en econometría lo saben. Con el comienzo de la literatura escrita sobre el Estado del Bienestar (que establece que el Estado debe procurar un nivel mínimo e igualitario a sus ciudadanos, por el mero hecho de serlo), los economistas han buscado medidas que se acerquen más a la realidad del hombre. Nordhaus y Tobin, en su "Measure of Economic Welfare", se encaminaban hacia la realización de un indicador como el IBES. Serían Daly y Cobb los que en 1989 acuñarían el término en "For the common good". El IBES se aproxima por la siguiente fórmula: Siendo, por orden, las siguientes variables: - Consumo privado, sin incluir los gastos en seguridad
- Gasto público, sin incluir los gastos de seguridad y militares
- Consumo privado en seguridad
- Gasto público en seguridad
- Inversión
- Valor de los servicios producidos y consumidos en los hogares
- Coste de la degradación ambiental
- Depreciación del capital natural
En la fórmula se contabilizan los gastos de los consumidores y la utilidad que aporta el trabajo doméstico y se descuenta el coste de las externalidades asociadas a la contaminación y al consumo de los recursos naturales. Como ven, otra medida que intenta acercarse más para valorar las verdaderas condiciones de bienestar de los ciudadanos. También con su complicaciones (¿cómo se valora la contaminación?) a la hora de aplicar, pero incidiendo en el esfuerzo de conseguir mejores indicadores, tarea casi oficial de las teorías del bienestar.
Añadir a favoritos (0) | Cite este artículo en su sitio | E-Mail
|
- Por favor, mantenga el tópico de los mensajes en relevancia con el tema del artículo.
- Lenguaje inapropiado será borrado.
- Por favor, no use los comentarios para promocionar su sitio, ese tipo de mensajes serán removidos.
- Aségurse de *Recargar* la página para mostrar un nuevo código de seguridad antes de cliquear 'Enviar', en caso de haber ingresado un código incorrecto.
|
Powered by AkoComment Tweaked Special Edition v.1.4.6 AkoComment © Copyright 2004 by Arthur Konze - www.mamboportal.com All right reserved |