Uno de los principales retos de una empresa que empieza en un mercado es ser competitiva. La competitividad es un requisito esencial para tener una actividad sostenible...
Relaciones comerciales España-Corea del Sur: ¿Amigos o enemigos económicos?
escrito por quela
martes, 07 de octubre de 2008
Corea del Sur y España son dos naciones no muy diferentes. A pesar de la lejanía (Europa-Asia), sus economías externas compiten entre sí en los mismos mercados y por los mismos negocios internacionales. Turismo, construcción naval, materias primas, productos industriales y maquinaria, inesperados talones de Aquiles de la economía española que luchan para que el dragón no ruja en demasía y abrase a una estructura económica en cierta decadencia endémica.
¿Cómo está compuesta estructuralmente Corea del Sur?
La estructura económica de Corea del Sur se concentra en sectores industriales de mayor componente tecnológico y de alto valor añadido, derivados de una política de Gobierno de industrialización a lo soviético. El sector primario ha experimentado etapas de estancamiento hasta situarse en 2006 en el 3,3% del PIB. El sector terciario sufre una desaceleración paulatina derivada de la atonía de la demanda interior y el exceso de regulación. No obstante, el sector terciario concentra el 73% de la población activa, muy por encima del 19% del sector industrial.
La actividad industrial se concentra en las zonas de Seúl-Incheon y el sudeste de la península, localizándose el grueso de la industria (Siderurgia, Naval y Automovilística).
Los pilares del actual sistema son el resultado de la imitación del adoptado por Japón en la posguerra, si bien atemperado por el inferior grado de desarrollo de Corea y la necesidad de canalizar capitales hacia industrias y empresas consideradas estratégicas.
El acelerado proceso de desarrollo y la adaptación de las estructuras financieras propias de Japón brindaron a Corea rasgos de economías adelantadas, junto a otros propios de economía en vías de desarrollo. Uno de estos últimos es la tradicional represión financiera, de acuerdo a la cual el Estado interviene ampliamente en el funcionamiento del sector, segmentando los mercados, estableciendo restricciones sobre los distintos tipos de interés y asignando los recursos disponibles entre distintas industrias y empresas según estima conveniente
¿Cuáles son los sectores predominantes en las relaciones comerciales entre España y Corea del Sur?
El turismo es un sector comparativamente atrasado, a pesar de la creciente demanda de servicios de ocio y la política de incentivos al sector por parte del gobierno.
El turismo posee unas características excelentes para su desarrollo, crecimiento de la renta per cápita, imitación de costumbres extranjeras, alto nivel educativo y baja edad media de su población. Este segmento del sector terciario podía ser una oportunidad excelente para las empresas de turismo españolas. Se podrían implantar paquetes turísticos España-Corea, Corea-España, instalación de balnearios, salas de juego, centros comerciales, incentivar el turismo de playa, hoteles, etc…
España es uno de los países líderes en turismo de resorts y turismo de sol, se debería de aprovechar ese capital humano afincándose en zonas de alto calado turístico para aprovechar las oportunidades que ofrece una creciente clase media coreana. Evidentemente, los gustos son diferentes, pero como se ha indicado anteriormente, la alta propensión de los coreanos a vestir, calzar y realizar actividades habituales de países occidentales podría ser el filón para que empresas españolas generen un valor de marca “España”, y comenzar la expansión de la cultura y saber sentir del pueblo español.
Las altas salidas de divisas por viajes de placer de coreanos al exterior han desanimado al gobierno, que ve en la apreciación del Won un problema de desequilibrio para la balanza comercial. Hasta Octubre de 2006, la salida de coreanos al exterior fue de 9.606.517, un 12,9% más que el mismo periodo de 2005. Según datos de la OCDE, los niveles de gasto en viajes al exterior fueron del 1,5% del PIB durante 2005, mientras que en Japón ascendía al 3% del PIB.
El sector automovilístico está fuertemente protegido por barreras no arancelarias (BNAs). Los aranceles de la mayoría de los productos industriales son del 8%, aunque muchos bienes de equipo y componentes utilizados en la fabricación de productos para la exportación se benefician de un arancel cero. Las autoridades aduaneras gozan de un elevado grado de discrecionalidad, pudiendo reducir o aumentar (hasta en un 40%), caso por caso, los aranceles aplicados a una operación en función de su valoración de la “oportunidad” de la misma.
Los aranceles son más elevados para los productos de consumo y en los productos agrícolas, especialmente en aquellos de los que existe producción local.
La normativa existente sobre homologación, pruebas de laboratorio, certificación, etiquetado y distribución en un amplio número de productos (cosméticos, medicamentos, productos agroalimentarios, bebidas alcohólicas, aparatos eléctricos, maquinaria, equipamiento médico y quirúrgico, etc…) supone un coste mayor para la empresa española que para la coreana y, cuando el mercado al que puede acceder es limitado, llega a ser un precio de entrada prohibitivo, especialmente para las PYMES.
Las oportunidades de inversión en Corea para empresas españolas deben orientarse hacia sectores de exportación-importación.
Corea es uno de los principales exportadores mundiales en construcción naval, automoción ó electrónica de consumo. Pero al mismo tiempo necesita importar una parte importante de los materiales, partes y componentes utilizados. Esta situación abre un interesante mercado para los suministradores de estos productos, especialmente de los que incorporan tecnologías avanzadas.
El problema que existe en España en el sector de componentes de automoción es la escasa reinversión de beneficios en innovaciones de proceso.
Según un informe de CC.OO Metalúrgicas de 2007, sólo el 5,7% de su facturación se reinvierte en desarrollos tecnológicos de I+D+i. Es un escaso margen -teniendo en cuenta países como el propio Corea donde las inversiones en I+D+i superan los dos dígitos- y centralizado en inversiones de innovación del producto frente a innovación en el proceso.
La escasez de innovación en el proceso complica la incorporación de tecnologías más avanzadas y eficientes al mercado, imposibilitando la exportación de componentes a países como Corea del Sur, donde la exportación/importación de componentes sería una oportunidad de inversión para la actual coyuntura en el sector.
No únicamente debería de considerase esta propuesta como una medida de salvaguarda coyuntural. Sino más bien estructural,donde las empresas españolas deberían de esforzarse en poseer una mayor adaptación a las cambiantes condiciones de mercado dejando atrás complejos que están dando al traste con inversiones millonarias que serían una válvula de escape ante la convulsa situación de la economía española en general, y en el sector automovilístico en particular.
Un ejemplo ha sido la inversión en la adquisición por parte de GESTAMP, empresa de fabricación de estampados, de una empresa coreana por valor de 26 millones de dólares.
Corea es en la actualidad el país con mayor volumen de pedidos a nivel mundial, en torno al 44% del total y posee 7 de las 10 empresas del sector (Hyundai Heavy Industries, Samsung, Daewoo, Hyundai Mipo, Hyundai Samho, Hanjin Shipping, y STX Pan Ocean). Pero conexamente, el sector necesita realizar importantes importaciones de componentes, especialmente aquellos de elevado contenido tecnológico (sistemas de navegación, de control, de propulsión) que podrían ofrecer oportunidades a la empresas españolas.
Corea produce muy competitivamente en todos los segmentos salvo, tal vez, barcos de pasajeros. El objetivo a medio plazo (además de la expansión constante) en situarse en nichos de mercado de mayor valor añadido, como respuesta a la creciente competencia China.
Otros sectores que podrían ser de interés para las empresas españolas son la Electrónica, Siderurgia, Construcción, Energías Renovables, Medio Ambiente, Productos Agroalimentarios o Productos de Consumo.
¿Sería eficiente invertir en Corea del Sur desde España?
Las relaciones comerciales bilaterales muestran una tendencia creciente. Se ha pasado de tener un volumen de comercio total de 1.338 millones de ECUs en 1997 a 4.364 millones de euros en 2006, según datos del ICEX. Sin embargo, el aumento del comercio bilateral se ha logrado a costa del aumento espectacular de nuestro déficit bilateral.
BALANZA COMERCIAL BILATERAL
Las altas productividades del sector industrial y su alta presencia en la composición de la demanda son clave para el impulso en las tasas de crecimiento de la demanda, pero no así del desarrollo. La falta de derechos laborales, la contención salarial y la alta propensión al exterior, ha condicionado que el sector servicios no haya evolucionado como debería corresponder al desarrollo prototipo de economía desarrollada o economías del Hemisferio Norte.
El grueso de la inversión española se ha dirigido al sector industrial y dentro del mismo al de componentes de automoción, en el que se ha registrado la compra por parte de la empresa española Faurecia, Ficosa (Grupo Antolin) la compra del 30% de Dae Shin Machinery, y algunas otras como Idiada Korea, dedicada a la homologación de vehículos para su exportación a la UE.
Acciona, en el sector energético, tiene una importancia relevante por su volumen para el desarrollo de un parque eólico en la provincia de Gyeongsang.
En el resto de sectores destacan WERFEN Medical Ltd., con capital 100% español y dedicada a la venta de productos de diagnóstico médico, Lantek Korea, software Cad-Cam, y Cirsa, juego por Internet.
Pocas son las empresas que se aventuran a desembarcar en el tigre asiático. Las causas para la escasa inversión extranjera en Corea podrían ser varias, entre ellas los altos costes de mano de obra, el tamaño relativamente pequeño del mercado interno en comparación con las alternativas ofrecidas por otros países de la zona, como China, las dificultades para penetrar en la red de contactos e influencias determinada por la omnipresencia de los Chaebol (Conglomerados Industriales) y, finalmente, la diferencia entre los incentivos ofrecidos sobre el papel y la realidad de una aplicación dificultosa y discrecional de los mismos.
También la crecientemente generalizada práctica de denuncias por dumping, se convierte en un modo de expulsar de determinados mercados a los exportadores.
Además, en el caso de la inversión española, las causas que podrían añadirse serían, en primer lugar, la escasa penetración comercial y situación poco consolidada de nuestras exportaciones en el mercado y, en segundo lugar, el desconocimiento y dificultad percibida por el empresario español.
España podría invertir en sectores donde la experiencia interna y foránea de las empresas españolas fuera el aliciente para convertir a Corea del Sur en país predilecto para las inversiones españolas.
Como se indicó en el apartado anterior, la construcción de resorts, balnearios, salas de juego, centros comerciales, incentivar el turismo de playa, hoteles, comida típicamente española, invertir en componentes de alta tecnología para proveer a Corea o crear barcos no militares sería el revulsivo que necesita España para dar ese paso de gigante en la reestructuración de sectores obsoletos por la falta de inversión, innovación y desarrollo.
Si España hiciera gala de esa furia patriota y conquistadora que llevan a las distintas selecciones deportivas a ganar y “comerse” el mundo para dejar el pabellón nacional muy alto, sería una potencia económica difícilmente alcanzable.
Soñar es gratis, pensar que esto sea real, está en la mano de todos.
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