| El futuro de la TDT en España |
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| Escrito por Pablo | |||
| Lunes, 28 de Julio de 2008 13:52 | |||
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Recordemos que el asunto publicitario es capital para mantener a los canales de televisión en abierto. Sólo hace falta ver que las cantidades monstruosas que se obtienen por publicidad son las que permiten sostener dicho sistema. Y claro está, nadie quiere renunciar a su trozo de pastel. Si tengo que apostar, creo que muchos canales de la TDT aguantarán poco tiempo en parrilla. No por falta de ingresos publicitarios, si no por la manera en la que están actualmente configurados y por el contexto social en que nos encontramos. Si se toman la molestia de revisar la programación de la TDT, observarán que muchos de los canales sólo contienen reposiciones de programas, videos musicales y los concursos telefónicos que inundan las televisiones al filo de la madrugada. ¿Es dicha programación atractiva para un consumidor? Se supone que los consumidores buscan contenido único y original, que les aporte un valor en su entretenimiento. Aumentar la oferta de canales sin aportar algo más puede producir un despilfarro de medios. De otra parte, no sé hasta que punto las cadenas están interesadas en que sus consumidores se dispersen a la hora de ver la televisión, pues es obvio que las cantidades pagadas por los anunciantes no tendrán la misma cuantía en el canal "madre" y en los canales que hagan de "filial". Por último, a este respecto, cabe preguntarse: ¿tendrán los consumidores tiempo para desplazarse, mediante el cetro de poder que supone el mando a distancia, entre tantos canales? Si la oferta se configura con tantos canales, es posible que el mecanismo de comprensión de las audiencias y las estrategias maximizadoras de beneficios según la programación de la parilla se hagan más complejas de entender. Comenta el artículo de elmundo.es que algunas cadenas abogan por introducir la televisión de alta definición sirve como medio y como fin. Como medio para argumentar que haya que reducir el número de canales. Como fin, a la hora de que se renueve el parqué de dichos electrodomésticos, creando la necesidad en el consumidor de que admire la magnífica programación en un nuevo aparato que le arranque un pedacito de sueldo. Seamos sinceros, la calidad de la HD es buena, pero será superada. ¿Tendremos tiempo de sentarnos delante de la televisión y apreciar los infinitos matices que nos ofrece? Yo valoro la calidad de imagen, pero no a los precios actuales. Cada uno tenemos nuestra propia relación marginal de sustitución . Finalmente, se hace eco el artículo de unas declaraciones de Melchor Miralles, que dice: "La solución pasa por reducir hasta eliminar la publicidad de RTVE [sumados sus ocho canales y con la reducción prometida por el Gobierno, podrá emitir 72 minutos por hora] y dejar que el mercado decida cuántos canales son viables" No puedo estar de acuerdo con dicha afirmación. No se puede pretender que un servicio público, si entendemos a RTVE como tal, sobreviva sólo de la financiación pública, puesto sería un costo difícil de asumir y que podría dar al traste con un aumento de la generosa deuda que ya posee el ente público. De otra parte, los ingresos por publicidad cumplen una finalidad importante que no se puede escapar al lector: sirve como indicador de la gestión pública (con todas las dificultades que se hacen patentes en la medición de la actividad pública). Si la inversión privada en publicidad es buena, puede reflejar una gestión adecuada. Información demasiado valiosa como para prescindir de ella, en términos de análisis de eficiencia y rentabilidad. Habrá que esperar al apagón analógico para ver cómo se desarrolla todo.
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A 8 de septiembre de 2010 |
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