| Paul Krugman: EconomÃa geográfica y Premio Nobel |
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| Escrito por quela | |||
| Martes, 14 de Octubre de 2008 16:00 | |||
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Cuántos beneficios puede obtener una empresa por localizarse en un punto geográfico o en otro, contratar o no mano de obra barata, estar cerca de las materias primas o centrarse en abastecer de forma rápida al mercado. Preguntas de difícil respuesta. Weber, August Lösch o Christaller, entre otros, estudian éstos fenómenos de la economía regional. Uno de sus máximos exponentes es el nuevo premio Nobel de Economía, Paul Krugman. La combinación entre economía y geografía es un tema estudiado desde principios del siglo XIX por Von Thünen, que ha tomado fuerza e importancia en los últimos años por las fuertes consecuencias positivas y negativas de los movimientos que multinacionales y transnacionales generan en los países, tanto de recepción como de emisión. Von Thünen visiona la tierra, desde la concepción histórica de su tiempo, como un instrumento en función de tres variables. Precios agrícolas, costes de producción y ubicación del lugar de producción con respecto al mercado o demanda final. Diseñó un modelo explicativo de la localización de los cultivos en un espacio homogéneo en torno al mercado en el que se intercambiarían los productos, que estaba representado por la ciudad. Así, contaba con una población aislada, abastecida con los cultivos de los alrededores, y unos productos surgidos de la tierra, que diferían en rendimiento por hectárea y coste de transporte, y que podían ser cultivados con distinta intensidad. La pregunta que se hacía Thünen es: ¿cómo habrían de ser distribuidas las tierras de los alrededores de esa población para minimizar los costes globales resultantes de producir y transportar una determinada provisión de alimentos hasta la población?. El precio de cada producto aumentaría cuanta mayor probabilidad de perecimiento tuviera. El coste de producción dependería de la cantidad de horas de trabajo y coste de manipulación hasta la obtención y venta en el mercado. El coste de transporte se entendería como la distancia entre la tierra arrendada para labrar y la venta en el mercado. El coste de los arrendamientos de las tierras iría descendiendo desde el máximo registrado junto a la población (o demanda final) hasta cero, correspondiente al final de la zona cultivable. Finalmente, observando el comportamiento de cada una de estas variables se conceptualizó la idea de renta de ubicación. La renta de ubicación es la renta que se obtiene tras restar del precio obtenido de la venta del producto los costes materiales, los costes de embarque y los costes de transporte (en este caso como la distancia desde la producción hasta la venta en el mercado de la ciudad). Matemáticamente, la podemos expresar con la siguiente formulación:
La renta (U) es igual la rendimiento (r) multiplicado por el precio (p) menos el coste (c), menos el rendimiento por la tasa de embarque (t) y la distancia (d). En esta ecuación existe una sola variable, la renta. Depende de un sólo factor variable, la distancia. El resto son parámetros que varían para cada tipo de mercancías, pero constantes a lo largo de un horizonte espacial para cada una de las mercancías. Imaginemos que producimos tomates y trigo. La renta de ubicación, a cualquier distancia del mercado, dependerá de cuatro parámetros: rendimiento, precio, coste y tasas de embarque. Dependiendo de las características de los productos se creará un sistema gradado de cosechas. Por ejemplo: el precio de un kilo de tomates es mayor que el de un kilo de trigo porque los tomates son más perecederos y su manipulación produce más costes, por lo tanto se cultivarán más cerca. Pero ¿hasta dónde? Se cultivarán tomates mientras la renta de ubicación sea mayor que la renta de ubicación del trigo. (Trigo: línea roja, Tomates: línea azul). ![]()
En 1909, el teólogo alemán Alfred Weber desarrolla una teoría pura sobre la localización industrial en el espacio. Weber desarrolla una teoría aplicable a cualquier tipo de terreno, y utiliza los costes de la distancia como su variable explicativa fundamental, aunque difiere bastante de la teoría de Von Thünen. La distancia da concepción al triángulo de localización en su primera parte de la teoría. Weber representará su triángulo, en el cual, dos vértices corresponden a los productos que necesita en su elaboración y otro vértice es el lugar de mercado. Sólo existe una única localización óptima, al suponer linealidad en las funciones de producción, lo que elimina la posibilidad de sustitución entre factores. A título de ilustración de lo expuesto, puede citarse el caso de búsqueda de la localización óptima si existen dos fuentes de factores y un mercado. La resolución se efectúa a través del triángulo de localización: ![]()
Donde: - F1 y F2 son los 2 factores de producción localizados. - QFi: cantidad (unidades físicas) de factor Fi necesaria para la producción de una unidad de producto final. - dFi: distancia entre el lugar de producción desconocido y el lugar de radicación del factor Fi. - dM: distancia entre el lugar de producción desconocido y el lugar de radicación del mercado M. La empresa se situará más cercana al punto de demanda final si los costes de transporte desde la producción al mercado son mayores que los costes de transporte de las materias primas al lugar de fabricación. El lugar de situación se ubicará donde los costes de transporte estén minimizados. Para saber cuánto es el coste de transporte de las materias primas, distingue entre materiales puros que se venden tal y como se encuentran en la naturaleza, como los tomates, y los materiales brutos, que han sufrido algún tipo de elaboración y han perdido peso, como la madera para muebles. En el caso de productos brutos, necesitan más de un material, incluso materiales elaborados por otras empresas. Según Weber, la ubicación de una planta industrial está relacionada con cuatro factores fundamentales: la distancia a los recursos naturales, la distancia al mercado, los costes de la mano de obra y las economías de aglomeración. Estos dos últimos factores están modificados por decisiones políticas y dan lugar a su segunda parte de la teoría. El triángulo que Weber utilizó en la primera parte del modelo aparece ahora rodeado de círculos concéntricos que representan el coste del transporte en un área. Cada círculo se llama isodapán. Los costes de producción son iguales en todas partes, por lo que sólo es posible una variación del precio unitario debido a los costes de transporte. Estos precios están en función de la pérdida de peso en el proceso de elaboración, de la fragilidad o del aumento del valor añadido. Weber elaboró el índice de materiales, en el que se divide el peso de los recursos utilizados entre el peso del producto elaborado. El resultado indicará la dependencia de la planta para localizarse cerca de los recursos o cerca de los mercados. En los materiales puros el resultado es 1, en los materiales brutos será mayor que 1. Cuanto más alto sea el índice material, más dependencia tendrá la planta de la localización de los recursos, debido a que el producto elaborado pierde más peso, y por lo tanto, cuesta más transportar la materia prima que el producto elaborado. Por otro lado, cuanto más bajo sea el índice material más cerca del mercado se situará la planta. Weber consideraba como peso de ubicación el índice de materiales más uno (PU=IM+1). En este modelo no se tienen en cuenta ni la energía empleada ni el valor añadido del producto. Por último, el efecto de las economías de aglomeración fue tenido en cuenta por Weber. Una planta, por el hecho de estar situada en una región industrial, puede beneficiarse de ahorros en cuestiones como el acceso a los mercados, vías de comunicación, mano de obra especializada, servicios comunes y proveedores. Sin embargo, éstos ahorros pueden desencadenar una competencia por la tierra y dispararse el precio del suelo, anulando los posibles ahorros. Como se puede observar, el problema de la localización industrial se identifica desde el postulado de Weber. La idea actual sigue siendo en esencia la misma, inmersa en un mundo con mercados globales con distancias transoceánicas. La Nueva Economía Geográfica (NEG) ha tenido tanta relevancia en las últimas décadas que ha motivado, junto con la teoría de las economías de escala, la concesión a su creador del Premio Nobel de Economía en 2008. Paul Krugman ha desarrollado esta disciplina para dar respuesta a las cambiantes localizaciones de empresas transnacionales, que dan lugar a un fenómeno de aglomeración espacial de actividades económicas similares o el modelo centro-periferia a nivel mundial. La teoría se basa en cinco componentes principales: rendimientos constantes a escala , competencia imperfecta, costes de transporte, localización endógena de las firmas (fuerza centrífuga), localización endógena de la demanda (fuerza centrípeta). En palabras del propio autor: “La localización de una empresa se encuentra inmersa en un proceso causal que activa la presencia de fuerzas que tienden a alentar o frenar la concentración geográfica, distinguiéndolas como fuerzas centrífugas y fuerzas centrípetas.” La fuerza centrífuga, responsable de la dispersión de las actividades económicas, proviene de los efectos de la competencia entre empresas y por la demanda de bienes industriales del sector agrícola. La mano de obra resulta más barata en la región más pequeña, lo que puede ser un elemento atractivo para las empresas sometidas a una fuerte competencia en la región con elevada densidad empresarial. Las externalidades derivadas de la localización o spillover juegan un papel importante en el proceso de urbanización y en el crecimiento económico. El crecimiento urbano va de la mano con el crecimiento económico. El otro punto clave de sus teorías son las economías de escala. La Nueva Teoría del Comercio Internacional introduce a la Teoría Clásica del Comercio Internacional una nueva variable: “las economías de escala”. La teoría tradicional nos decía que el comercio surge gracias a las ventajas comparativas, es decir, que los diferentes países van a especializarse en aquellos productos donde dispongan de una ventaja frente a sus competidores. Así, las características que definen la Teoría Clásica son: Comercio complementario, comercio interindustrial, rendimientos constantes, mercados perfectamente competitivos y ausencia de externalidades. El modelo de Heckscher-Ohlin y Samuelson expone que si un país posee más cantidad de un factor productivo (trabajo o capital), usará más abundantemente ese factor para obtener una ventaja comparativa frente a otro país que no lo tenga. Por lo tanto, exportará aquella mercancía relacionada con ese factor que usa de forma mayoritaria, e importará lo contrario. Posteriormente, Paul Samuelson introdujo el teorema de igualación de los precios debido al comercio internacional. El teorema de igualación de los precios de los factores, nos dice que el comercio internacional dará lugar a la igualación en las renumeraciones relativas y absolutas a los factores homogéneos a través de las naciones. La igualación absoluta de los precios de los factores significa que el libre comercio internacional también iguala los salarios reales para el mismo tipo de trabajo en las dos naciones, así como la tasa real de interés para el mismo tipo de capital en ambas naciones. En la realidad, la igualación de los precios de los factores no se observa a causa de enormes diferencias de recursos, barreras comerciales y diferencias internacionales en tecnología. Krugman demostró que los enunciados básicos de dicha teoría son falsos, ya que si fuesen ciertos, y se diese un comercio complementario, todo el comercio sería interindustrial, sin embargo, los datos muestras que el comercio intraindustrial es muy importante para explicar el comercio internacional. Ello se debe principalmente a las economías de escala (bien vía competencia monopolista o bien vía monopolio en régimen de dumping), que originan que el comercio no sea complementario, el mercado no sea perfecto y la demanda esté demasiado diversificada. Gracias a estas teorías pueden explicarse los actuales cambios en los patrones de conducta del comercio internacional. Desde Econonomiajoven.net le damos nuestra más sincera enhorabuena por las enseñanzas que estudiamos todos los economistas en nuestras respectivas universidades y por ayudarnos a ver la realidad con los prismas adecuados. _______________ Paul Krugman se Licenció en la Universidad de Yale en 1974. Doctorado en 1977 por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), desde 2000 ejerce como profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton. Fue Miembro del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca con el presidente Ronald Reagan. Asesor del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la Comisión Trilateral y de la ONU. En 1991 fue distinguido con la medalla John Bates Clark, que la Asociación Americana de Economistas concede cada dos años al economista menor de cuarenta años que ha realizado la contribución más importante a las ciencias económicas. El galardón concedido ayer, dotado con una cuantía de 10 millones de coronas suecas (poco más de un millón de euros), se llama realmente Premio Banco de Suecia de Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel, ya que no corresponde al testamento de Nobel y, por tanto, no es un premio Nobel como tal.
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A 3 de febrero de 2012 |
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