| ¿Seguro que los españoles ya no tomarán ni una cerveza más? |
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| Escrito por quela | |||
| Martes, 21 de Octubre de 2008 17:40 | |||
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El consumo de cerveza se ha reducido en un seis por ciento en lo que va de año. Muchos medios ya han indicado que podemos ver terrazas vacías, bares semidesérticos a la hora del aperitivo y cervecerías sin clientela. Pues sinceramente, siento discrepar y mucho. Para que España deje de consumir las típicas cervezas con sus tapas, tiene que pasar más que una crisis financiera y el estallido de una burbuja real para que eso suceda. Lo que no indica el señor Olalla es un mal que sufre el español medio, y no tan medio, cuando vienen épocas algo más intempestivas. Tomarte una caña hoy en día en un bar de cualquier ciudad española puede rondar entre el euro y medio y los tres euros con algo. Si a eso se le suma el hecho de que nosotros solemos tomar más de una cuando gozamos de buena compañía, la cuantía a abonar puede superar los cinco o siete euros fácilmente. Es innegable que el descenso existe. Pero el problema no es que los españoles por la crisis ya no tomen cerveza, la toman, pero ocurre el efecto llamado desanimación. El efecto animación sucede cuando en época de bonanza la población no-empleada y en búsqueda de empleo (población activa) comienza a buscar de forma mucho más proactiva empleo. Debido a que las posibilidades de encontrarlo son mayores, como consecuencia de la coyuntura económica. Pues este mismo efecto ocurre, en manera inversa, en una situación de crisis profunda, como la actual. La población se desanima a buscar empleo porque sabe que es poco procíclico encontrar trabajo en estos momentos. Esta misma idea se puede usar para lo que pasa con el consumo de cerveza, a pesar de muchos matices. El español sigue consumiendo cerveza mucho más tranquilamente que antes, porque el bolsillo no da para muchas juergas. Pero evidentemente, el consumo en el hogar desciende considerablemente menos. Es “sangrante” que te cobren esas cantidades por una cerveza de barril cuando su coste con respecto al beneficio es ínfimo. Cuando tenemos presupuesto para salir e irnos de tapas, no miramos de igual forma el coste de una caña que cuando tenemos el dinero justo para llegar a final de mes. Ciertamente, el consumidor se desanima a tomar cervezas porque sabe que, en el contexto actual, el coste en satisfacción de poder cambiar esa cerveza en el bar, por tomar otra en casa, es mucho menor. Sabe que la situación no le anima a realizar gastos extras por lo que pueda surgir en el futuro. Naturalmente, el consumo de un bien que no es de primera necesidad en época incierta se ralentiza, pero no es para alarmarse porque el consumo haya descendido un seis por ciento. Máxime cuando otros sectores muchos más productivos están teniendo cuotas de descensos mucho más acusadas y nadie dice que “ya no se compra ni un coche en España”. Por favor, un poco más de seriedad, que los alarmismos nunca fueron buenos.
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A 29 de julio de 2010 |
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